Se dice que el duende es del tamaño de un niño pequeño, es alegre, travieso, juguetón, enamorado, le gusta el baile, vive en el campo protegiendo la naturaleza.
Viste un sombrero grande, una ruana, algunos le han observado una guitarra.
Este espíritu
habita ordinariamente en los sitios rodeados por árboles, cerca a las fuentes
de agua, los mayores indican que su lugar de habitación es entre la maraña del
bosque, donde suelen esconder a las personas que se lleva.
En Silvia se dice
que se enamora de las niñas bonitas que poseen largas cabelleras, pero también
se inclina hacia algunos niños a quienes importuna con frecuencia. Se dice que
a veces se enamora del nombre, de los ojos o de algún atractivo físico del niño
o de la niña y busca llevárselo. En varias ocasiones se ha escuchado de niños o
niñas que se han perdido y posteriormente aparecen escondidos en lugares donde
ya se los había buscado, otros son hallados en medio del monte con la ropa
desgajada, desorientados, arañados. Algunos mayores cuentan que el duende les
tiraba piedras o estiercol de caballo con el propósito de alejarlos de ciertos
lugares, como la cabecera de los maizales. Las abuelas manifiestan que en las
casas de campo esconde algunos objetos, los cuales devuelve con el pasar de los
días.
Son muchas las
personas que manifiestan que lo oyen llorar, un llanto estridente que produce
miedo, otros señalan que lo han visto a altas horas de la noche, unos en el
barrio Las Delicias, sentado cerca del parque, otros lo han visto bailar en el
Barrio Los Sauces.
Para ahuyentarlo, las prácticas utilizadas por las personas o en algunos hogares es tener una guitarra afinada, sonajeros, agua bendita.
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